CUIDA TU COCINA

Posted by | junio 16, 2015 | Uncategorized


Para que tus muebles y superficies de la cocina duren el máximo tiempo posible y luzcan como el primer día, debes limpiarlos periódicamente y no de cualquier manera. Además de unas pautas básicas que a continuación te ofrecemos, debes tener en cuenta que cada material tiene sus particularidades.
Teniendo en cuenta que las manchas con el tiempo se resecan y afianzan, es importante que realices una limpieza periódica de los muebles y superficies de cocina. En esa labor, nunca debes usar aparatos de limpieza que funcionen con vapor de agua, estropajos y sustancias agresivas como disolventes, lejías, aguarrás, amoniaco o acetonas.

Para manchas del día a día, utiliza una bayeta o paño humedecido en agua mezclada con detergente neutro. Después, seca la superficie con un paño suave de algodón. En el caso de manchas más persistentes, puedes limpiar con una esponja, pero siempre secando después el exceso de humedad sobre todo en cantos y juntas.

Ten en cuenta los siguientes consejos para evitar dañar tus muebles en general: enciende siempre la campana extractora unos minutos antes de cocinar para lograr una absorción mayor y evitar el exceso de grasa y humedad; limpia regularmente los filtros de la campana, cambiándolos cuando sea necesario; no utilices pequeños electrodomésticos como cafeteras o tostadores bajo los muebles altos; y, por último, en caso de que se derramen líquidos o haya condensación excesiva, seca cuidadosamente las puertas y encimeras con una bayeta o papel de celulosa.

Como decíamos cada material tiene sus peculiaridades, mientras las puertas estratificadas y laminadas presentan una alta resistencia y lo único que debes cuidar es que no haya un contacto prolongado de cualquier líquido con los cantos; los frentes lacados requieren una limpieza más delicada y cuidadosa. En maderas y rechapados, aunque los barnices que se utilizan son testados previamente, no conviene realizar tampoco limpiezas agresivas ni utilizar productos que contengan ceras.

En superficies de aluminio y acero te recomendamos que utilices una esponja humedecida con agua y jabón neutro, frotando siempre en dirección al satinado. El secado posterior se debe realizar con un paño que no desprenda pelusa. Por supuesto, nunca uses estropajos, ni cremas abrasivas, aunque existen productos específicos para estas superficies.

Si nos proponemos conservar nuestra encimera el máximo tiempo posible, debemos tener en cuenta que en el caso de las laminadas y de cuarzo hay que usar siempre una tabla o protector, tanto para cortar como para apoyar recipientes calientes. En los aglomerados evita también el contacto directo con el agua en las juntas de unión y cantos.

Si nuestra encimera es de granito natural, para conservar su brillo original, te recomendamos que no se depositen durante demasiado tiempo sustancias grasas o ácidos. Si utilizas lejía para limpiarla, aclararla rápidamente.

Son unos sencillos consejos a tener en cuenta para disfrutar de tu cocina como si fuera nueva!